De Dentista a Jorobado

Fenómeno de iHunch

Por Antonio Maya

 

iHunch

En 1986 inicio mis estudios de licenciatura como Cirujano Dentista en la Universidad Tecnológica de México (UNITEC) y a mi corta edad el mundo me parece caótico —aunque los eventos actuales en el mundo hacen pensar que nuestra sociedad tiene tintes apocalípticos— a principio del año el transbordador “Challenger” explota a los 73 segundos del despegue frente a la costa de Florida y la NASA hasta el día de hoy lo considera el accidente más grave de su historia; en abril del mismo año un reactor de la planta nuclear de Chernóbil estalla y libera grandes cantidades de material radioactivo a la atmósfera, como consecuencia, la nube radiactiva afecta a casi todos los países del norte de Europa entre ellos la República de Irlanda, eminentemente ganadera y a la que México compra leche en polvo desde los años sesentas. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su momento emite una alerta internacional y múltiples avisos, México adquiere más de 40 mil toneladas de esta leche para su distribución en todo el país tanto por Conasupo como por otras compañías especializadas en leche materna (Revista Proceso, 2014), lo que explica el aumento escandaloso de la incidencia de cáncer en nuestra población.

En el mes de mayo del mismo año, se realiza en nuestro país el Mundial de Futbol —un mes después del accidente nuclear y rápidamente olvidado— la selección mexicana califica en primer lugar la primera fase del torneo y en octavos de final pasa por encima de Bulgaria, pero se enfrenta contra Alemania en cuartos de final dónde a pesar de un buen desempeño en el campo de juego se pierde el partido, como siempre, en penales; de “la mano de dios” Argentina vence a Alemania, gana el campeonato mundial y todo México se vuelve a la fiesta mundialista en todos los rincones del país.

Por otro lado, el Tecnológico de Monterrey a fin de año inicia las gestiones pertinentes para conectarse a internet y lo logra en 1987, meses después lo hace la UNAM y en escalada los demás recintos universitarios, pero el acceso a la red se obtiene solo a través de una computadora y una línea analógica.

La biblioteca de la UNITEC tarda un poco más en su evolución tecnológica, pero lo suple con recurso humano capacitado en la búsqueda y recopilación de información: Rigo, un extraordinario hombre responsable de la biblioteca UNITEC y del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional SXXI, siempre presto para conseguir cualquier artículo requerido, no sin antes enseñar a identificar las palabras claves en el  libro de “Medical Subject Heading”, para después localizar una revista en el “index medicus” y rogar al cielo que al estar inscrita en el “kardex” de revistas universitarias, se encontrara físicamente en la biblioteca y no en encuadernación. UNITEC establece convenios con otras instituciones educativas para el intercambio de información científica en caso de no contar con un título de una revista requerida y su obtención vía fax —con un papel infame que se borraba fácilmente—  en un tiempo de 15 a 20 días hábiles.

El crecimiento de internet se hace exponencial en los años noventa y se ramifica en la web, correo electrónico, transmisión de archivos, mensajería instantánea, voz sobre IP, televisión, juegos en línea y surge el dispositivo “Palm Treo” que obliga a la evolución de los teléfonos inteligentes, los cuales inundan el mercado posterior al año 2000 al ofrecer acceso ilimitado a la red.

El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) publica en la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTHI, 2015) que el 71.5% de la población en México usa telefonía celular, con intervalos de edad entre los 18 y 59 años, pero el 57.4% de la población de seis años o más se declara usuaria de internet, esto se traduce en que dos de cada tres usuarios cuentan con un teléfono inteligente; con estos datos se podría pensar que el avance tecnológico facilita y potencia la adquisición de recursos académico-científicos para una mejor educación universitaria, sin embargo la realidad es otra.

Con el advenimiento de los teléfonos inteligentes y la comunicación en redes sociales, se ha vuelto común entre la población en general adoptar una mala postura, el inclinar hacia abajo la cabeza para poder atender el teléfono celular es la posición más común encontrada en restaurantes, plazas, parques, fiestas, en casa e incluso en la misma aula.

Una buena postura corporal es importante tanto para verse bien como para mantener una buena salud; las malas posturas surgen de lesiones físicas, trastornos emocionales, falta de fuerza muscular, disminución de la flexibilidad en los tejidos o incluso por imitación, sin embargo, el uso indiscriminado de la red en los dispositivos móviles genera una gran tensión en el sistema músculo esquelético cervical que se han asociado a otros trastornos importantes.

La función inmunológica, el riesgo cardiovascular, el peso y el metabolismo corporal también se ven afectados con el abuso de las nuevas tecnologías, aunque todavía se sabe poco acerca de la asociación entre el uso de las redes sociales y la incidencia de enfermedad (Levenson, Shensa, Sidani, Colditz, & Primack, 2016)

Diversas investigaciones refieren que la visión también puede verse afectada por una mala postura, semejando una oclusión visual (Goh, Morris, Lee, Ring, & Tan, 2017) y hay quien sugiere que adoptar una posición encorvada por el uso de dispositivos electrónicos cada vez más pequeños ocasiona alteraciones en la memoria (Michalak, Mischnat, & Teismann, 2014).

La evidencia nos inclina a pensar que una amenaza postural está asociada a alteraciones de la actividad cortical, generadora de perturbaciones psicológicas impredecibles (Adkin, Campbell, Chua, & Carpenter, 2008)

No debemos de olvidar que los sentimientos se identifican con diversas posturas: la excitación, confianza y satisfacción se manifiestan con una actitud alerta y una postura erguida, mientras que la tristeza, o depresión se denotan en una postura desgarbada (Canales, Cordas, Fiquer, Cavalcante, & Moreno, 2010).

El evitar encorvarse por tiempo prologado y adoptar una posición vertical al sentarse ayuda a fortalecer la autoestima, reduce los estados de ánimo negativos, aumenta la velocidad del habla, reduce el auto enfoque y es una estrategia de comportamiento simple que ayuda a reducir el estrés (Nair, Sagar, Sollers, Consedine, & Broadbent, 2015).

El 96% de los jóvenes entre 18 y 30 años utilizan algún tipo de tecnología  —teléfonos celulares (67%), computadoras (60%) y dispositivos de música electrónica (43%)— antes de acostarse, lo que ocasiona dificultad para dormir y un sueño no reparador (Gradisar et al., 2013), la gran mayoría no duermen lo suficiente para tener un rendimiento cognitivo adecuado y se perciben con deterioro del estado de ánimo (Levenson et al., 2016).

EL uso de los dispositivos electrónicos y la mala postura resultante pudiera generar depresión en la población. La depresión constituye un problema importante de salud pública en el mundo y representa la cuarta causa de discapacidad en cuanto a la pérdida de años de vida saludables y en México ocupa el primer lugar de discapacidad para las mujeres y el noveno para los hombres. La depresión tiene una alta co-ocurrencia con otros trastornos como la ansiedad y se encuentra asociado con una tasa de suicidio, al alza en los últimos años (INEGI, 2014).

Al revisar estudios sobre suicidio la estadística favorece a los hombres, aunque las mujeres lo intentan más veces y el grupo de edad se encuentra en menores de 25 años; el suicidio es ya la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años de edad y la mayoría en este grupo etario manifiesta ideación suicida en algún momento de su vida.

Ahora bien, tomando el contexto anterior parece que los que nos dedicamos al cuidado de la salud bucal tenemos un doble problema: por una parte, la postura permanente que se adopta en la consulta dental con jornadas laborales prolongadas y por otro lado el uso indiscriminado de las redes sociales en los tiempos libres, lo que genera una sinergia con consecuencias negativas para la salud.

Los dolores  de cabeza y cuello asociados a trastornos de la columna vertebral presentes a lo largo de la vida laboral de un odontólogo, son ocasionados por el trabajar sentado y encorvado gran cantidad de horas del día (Hallman et al., 2016) y aunque el dolor cervical se presenta en el 70% de la población en general, la incidencia en el cirujano dentista aumenta al 74.3%, al presentar sus manifestaciones iniciales en los primeros años universitarios al forzar una postura estática —la cual requiere de más del 50% de los músculos del cuerpo para mantenerse inmóvil— movimientos repetitivos, inadecuada iluminación, sin dejar de lado la predisposición genética (Gupta, Aggarwal, Gupta, Gupta, & Gupta, 2013).

El Dr. Eduardo de la Sota Guimón refiere que, entre los profesionistas con las tasas más altas de suicidio, divorcios y alcoholismo se encuentran los dentistas; diversos estudios mencionan que el desempeño de la profesión odontológica se relaciona con altos niveles de disturbios psicológicos, entre ellos la ansiedad y depresión.

Al parecer las condiciones de trabajo y la falta de una adecuada preparación para enfrentar situaciones de conflicto favorecen a una vida estresante en el Cirujano Dentista.

El Dr. Martínes Ross en 1989, publica que la gran mayoría de los odontólogos tiene dificultades para manejar el estrés y sus reacciones se combinan con angustia y agresión ante las situaciones que se viven dentro y fuera del consultorio.

El problema se origina porque al estomatólogo se le enseña a realizar tareas meticulosas que se adentran en una conducta obsesiva, con orden exagerado y disciplina injustificada, lo que se traduce en una frustración permanente, sensaciones de enojo, desilusión o ira, que se reflejan en sí mismo, en su cónyuge e hijos. En el caso de la mujer, esta situación se agrava debido al rol de ama de casa que comparte con el de profesionista.

Actualmente al conjunto de trastornos emocionales ocasionados por el uso indiscriminado de las redes sociales se les ha denominado fenómeno de “iHunch”: i por el uso de un “teléfono inteligente” y “Hunch” por la joroba que se genera a la mala postura.

Si a todas las manifestaciones emocionales, psicológicas y físicas que conllevan la profesión dental, se le suma el fenómeno de “iHunch”, el resultado es un efecto nocivo en la salud mental del facultativo que debe ser estudiado.

Las universidades deben preocuparse por este tema de salud mental y realizar diversos protocolos de investigación para estudiar si existe el deterioro de la salud mental en los estudiantes de la carrera de odontología y darle seguimiento a sus egresados, solo así se podrán establecer recomendaciones clínicas, académicas, ocupacionales, modificar programas educativos y justificar la inclusión en el programa académico las mal llamadas cátedras extracurriculares: ergonomía y salud ocupacional, manejo de conflictos, cursos de “mindfulness”, entre otras.

Si nos hacemos ignorantes voluntariamente y no se aprende a mirar lo que está sucediendo hoy en día, más temprano que tarde nuestra sociedad vivirá una era tecnológicamente apocalíptica y el índice de enfermedad mental en el profesional de la salud bucal será desvastadora.

 

Bibliografía

Adkin, A. L., Campbell, A. D., Chua, R., & Carpenter, M. G. (2008). The influence of postural threat on the cortical response to unpredictable and predictable postural perturbations. Neuroscience Letters, 435(2), 120-125. doi:http://dx.doi.org/10.1016/j.neulet.2008.02.018

Canales, J. Z., Cordas, T. A., Fiquer, J. T., Cavalcante, A. F., & Moreno, R. A. (2010). Posture and body image in individuals with major depressive disorder: a controlled study. Rev Bras Psiquiatr, 32(4), 375-380.

Goh, K. L., Morris, S., Lee, W. L., Ring, A., & Tan, T. (2017). Postural and cortical responses following visual occlusion in standing and sitting tasks. Experimental Brain Research, 1-10. doi:10.1007/s00221-017-4887-6

Gradisar, M., Wolfson, A. R., Harvey, A. G., Hale, L., Rosenberg, R., & Czeisler, C. A. (2013). The sleep and technology use of Americans: findings from the National Sleep Foundation’s 2011 Sleep in America poll. J Clin Sleep Med, 9(12), 1291-1299. doi:10.5664/jcsm.3272

Gupta, B. D., Aggarwal, S., Gupta, B., Gupta, M., & Gupta, N. (2013). Effect of Deep Cervical Flexor Training vs. Conventional Isometric Training on Forward Head Posture, Pain, Neck Disability Index In Dentists Suffering from Chronic Neck Pain. J Clin Diagn Res, 7(10), 2261-2264. doi:10.7860/jcdr/2013/6072.3487

Hallman, D. M., Gupta, N., Heiden, M., Mathiassen, S. E., Korshøj, M., Jørgensen, M. B., & Holtermann, A. (2016). Is prolonged sitting at work associated with the time course of neck–shoulder pain? A prospective study in Danish blue-collar workers. BMJ Open, 6(11), e012689. doi:10.1136/bmjopen-2016-012689

Levenson, J. C., Shensa, A., Sidani, J. E., Colditz, J. B., & Primack, B. A. (2016). The association between social media use and sleep disturbance among young adults. Prev Med, 85, 36-41. doi:10.1016/j.ypmed.2016.01.001

Michalak, J., Mischnat, J., & Teismann, T. (2014). Sitting posture makes a difference-embodiment effects on depressive memory bias. Clin Psychol Psychother, 21(6), 519-524. doi:10.1002/cpp.1890

Nair, S., Sagar, M., Sollers, J., 3rd, Consedine, N., & Broadbent, E. (2015). Do slumped and upright postures affect stress responses? A randomized trial. Health Psychol, 34(6), 632-641. doi:10.1037/hea0000146

 

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