Dimensión Organizacional y Perspectiva de Género en los Servicios de Salud de Nayarit.

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La incorporación de la perspectiva de género en la gerencia sanitaria, es una solicitud  hecha a cada nación miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2000 a partir de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, misma que compromete a los dirigentes mundiales a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer, con fecha de cumplimiento al 2015.

Lograr una perspectiva de género en el quehacer institucional es una de las metas de la OMS, incorporando no solo en la política pública esta visión, sino en la capacitación de lo que significa y su aplicación de la equidad e igualdad en todos los funcionarios y funcionarias públicos.

 Las instituciones gubernamentales deben incluir en su haber una perspectiva de género que impacte al trabajador de la salud y que se traduzca en una atención medica bajo esta perspectiva.

La trabajadora o trabajador de salud tiene que identificar, asimilar y poner en práctica la filosofía organizacional; si no se tiene contemplada la perspectiva de género en la misión institucional, el trabajador no esta obligado a revisarla y no podrá agregarla a su bagaje intelectual, mucho menos integrarla en su quehacer laboral.

Por otro lado existe una incipiente construcción de indicadores y estadísticas estatales relativas al género, resultando difícil el obtener información desagregada por sexo, edad, condiciones de salud y económicas que identifiquen necesidades e intereses de hombres y mujeres. La ausencia de presupuesto para el desarrollo de programas estratégicos orientados al desarrollo integral y equitativo de las mujeres, dificultan todavía mas el cumplimiento de la ley.

 

Para determinar la situación de mujeres y hombres con perspectiva de género dentro de la organización gubernamental Servicios de Salud de Nayarit (SSN) es necesario en primera instancia revisar si en la misión y visión está incorporada una perspectiva de género y posteriormente como el trabajador de salud pueda adoptarla en su quehacer laboral y favorecer a si a un clima laboral con perspectiva de género.

 

La misión de los SSN es:

“Mejorar al máximo las condiciones de salud, atendiendo de manera preferencial las necesidades de los mas desprotegidos, respondiendo a las expectativas de la vida saludable de la población, creando mecanismos que garanticen un financiamiento justo, evitando con ello, que la atención de la enfermedad empobrezca a las familias”.

 

Y la visión es:

“Ser un órgano que contribuya a conformar un sistema estatal de salud, universal, equitativo, solidario, plural, participativo, anticipativo, eficiente, de alta calidad, desconcentrado; identificado con la misión y vinculado al desarrollo del estado”.

 

Podemos apreciar que en la descripción de la misión y visión institucional, existe una invisibilidad de género y ausencia del rol del trabajador de la salud en las mismas.

La organización “Servicios de Salud de Nayarit” (SSN), ha creado su propio ambiente de trabajo y situación laboral con normas, valores, tipos de personas que contrata, historia de conflictos internos y externos, procesos laborales y de liderazgo establecidos años atrás, los cuales se transmiten a los nuevos miembros de manera cíclica, no existiendo un programa de inducción al cargo que tome en cuenta la perspectiva de género, para su incorporación en el ámbito laboral.

 

La manera en como las trabajadoras y trabajadores de la salud percibe a la organización, influye en las actitudes y comportamientos de estos. La gerencia debe generar un ambiente que objetivamente llene las condiciones para que la mayoría de los miembros de la institución sientan satisfacción de sus necesidades y expectativas de realización de manera equitativa, sin ningún tipo de discriminación, motivando a la base trabajadora al cumplimiento de los objetivos institucionales.

A pesar de la creciente participación de las mujeres en las actividades económicas, nuestro modelo laboral ha dado origen a que encaren situaciones de desigualdad en las mujeres, como menor acceso al trabajo remunerado, a la propiedad de las empresas, a los cargos directivos en las organizaciones y a enfrentar discriminación salarial, además de sobrellevar una mayor carga del trabajo doméstico.

El nombramiento por primera vez de una mujer médico como Secretaria de Salud en Nayarit, en el 2011, rompe  el “techo de cristal” en esta institución, sin embargo a un año del mismo es sustituida por un nuevo Secretario con el argumento de incapacidad administrativa, dejando nuevamente a la mujer en situación de desventaja en el acceso a cargos de la alta gerencia.

Al desconocer las condiciones de las mujeres en los SSN, como el lugar que han ocupado dentro de la estructura organizacional, nivel de responsabilidad, salarios, elementos de discriminación, desigualdad, ambiente y salud laboral, demuestra un rezago en este tema tan importante hoy en día en el estado de Nayarit.

El mercado laboral se mantiene estructurado sobre una división sexual del trabajo, es decir, un reparto en las funciones de mujeres y hombres que refuerza los roles de género y limita su desempeño.

Las mujeres realizan 52 por ciento de las horas trabajadas en el mundo, pero sólo es pagado un tercio de estas horas. Las mujeres siguen siendo el sector más afectado por la pobreza, la violencia, la degradación ambiental, la discriminación laboral y las enfermedades.

La división sexual del trabajo no favorece a las mujeres. Para ellas, incorporarse a la vida económica es un hecho condicionado por factores como el estado conyugal, tener a su cuidado niñas o niños, personas adultas mayores, personas enfermas y personas con discapacidad en el hogar, que les impide compaginar un trabajo remunerado con los deberes familiares que les son asignados culturalmente, o bien, a obligarse a ejercer su carrera profesional de manera interrumpida o aceptar empleos de menor calidad.

Las responsabilidades familiares, entonces, llegan a convertirse en barreras para su participación equitativa en el trabajo remunerado, pues su inserción sucede de forma restringida y en condiciones de desventaja.

En diversas instituciones públicas y privadas, las concepciones sobre los roles de mujeres y hombres se incorporan de manera “natural”, ya que se asocia a las personas (dependiendo de su sexo) con determinadas características, cualidades y actividades; en los SSN la plantilla de enfermería es ocupada principalmente por mujeres en una relación de 20 a 1, misma tendencia aunque con menor proporción obedece odontología, apoyo administrativo y servicios generales.

El desequilibrio que han originado estos estereotipos y roles de género puede y debe modificarse mediante nuevas maneras de relacionarnos entre mujeres y hombres.

Pese a que La Ley de Igualdad de las Mujeres y los Hombres en Nayarit, fue publicada en el periódico oficial el 23 de abril del año 2011, poco se ha hecho para lograr una participación equitativa entre hombres y mujeres en las diferentes dependencias de gobierno.

Sabemos que existe un desconocimiento y falta de difusión de los derechos laborales de las mujeres en las organizaciones gubernamentales en Nayarit; se han identificado prácticas inequitativas y discriminatorias en el ámbito laboral basadas en el sexo, por ejemplo los despidos injustificados por razones de embarazo.

Las condiciones de trabajo establecidas en el marco normativo y las diferencias salariales entre el género, tienden a ser inferiores para las mujeres por el desempeño de un mismo trabajo realizado por lo varones, sin mencionar la falta de oportunidad de acceso al trabajo de las mujeres con capacidades diferentes. Aun en los casos en que las mujeres llevan a cabo trabajo igual o de igual valor, éstas reciben en promedio 8.3 por ciento de ingreso menor que los varones. De hecho, hay actividades laborales en las que las mujeres ganan hasta 40 por ciento menos que los hombres por realizar el mismo trabajo.

En los trabajadores de base de los SSN existe una relación mujer – hombre de 1.8 a 1. Los servicios de enfermería presentan una relación 20 a 1, en servicios generales 2.5 a 1, odontología 1.4 a 1  y en el apoyo administrativo 1.3 a 1, podemos apreciar que la proporción favorece notablemente a las mujeres. En cuanto a los médicos generales y especialistas la proporción se inclina hacia los hombres siendo esta 1.3 a 1 para los primeros y  2.5 a 1 para los últimos.

Sin embargo a pesar de que existen mayor número de plazas sindicalizadas para mujeres, la relación hombre – mujer presente en la gerencia de los SSN es de 2 a 1, siendo los cargos de mayor jerarquía ocupados casi en totalidad por hombres.

Por ejemplo en la Unidad de Cirugía Ambulatoria de los Servicios de Salud de Nayarit (UNEME), cuenta con una plantilla laboral de 69 personas, el servicio de enfermería es el grupo más numeroso con 25 plazas las cuales en el 100% son mujeres, la rama médica tiene una relación hombre – mujer de 2.5 a 1 y el área administrativa presenta una relación favorable a la mujer de 2.3 a 1. Los cargos gerenciales también favorecen a la mujer en una relación de 1.5 a 1.

A pesar de que la proporción general de trabajadores de los SSN se inclina hacia la mujer, en la misión y visión no se tiene contemplada la perspectiva de género, por lo tanto el trabajador no se encuentra obligado a adoptarla en su quehacer laboral cotidiano.

Desde  la dimensión organizacional y laboral debemos identificar en las dependencias gubernamentales, como impacta la perspectiva de género en su población y como lograr modificar la percepción hacia las mujeres como sujetos potenciales de desarrollo y no como un grupo vulnerable  o ciudadanas de segunda categoría.

La Organización Mundial de la Salud en el 2007 publicó que el incorporar la perspectiva de género en la acción institucional, de los diversos estudios reportados en la OMS, el 50% de las personas entrevistadas, consideraron que se han modificado las condiciones de las mujeres a partir de las acciones afirmativas que se han llevado a cabo.

En el trabajo cotidiano en salud puede develar en su interior la discriminación y las brechas de género presentes en las estructuras institucionales. Cuando éstas se manifiestan, se evidencian mecanismos que entorpecen la misión de la atención, educación y proyección social de la instancia prestadora del servicio de salud, esto impide el desarrollo personal de quienes integran la institución y se afecta el alcance de metas y objetivos, además del goce de los derechos tanto de las personas usuarias, como de las personas prestadoras de servicios.

El ambiente organizacional que es percibido por las trabajadoras o trabajadores de una institución se le da el nombre de clima laboral o clima organizacional; de acuerdo a este ambiente se define el tipo comportamientos de estos.

El clima laboral es un proceso sumamente complejo, siendo la raíz dinámica de una organización, del entorno y del factor humano.

Para asegurar la estabilidad del recurso humano y el cumplimiento de objetivos, las instituciones requieren establecer mecanismos de medicion de su clima laboral, sin dejar un lado la perspectiva de género; tales mecanismos van ligados con la motivación personal y puede repercutir en el comportamiento y desempeño laboral.

La secretaria de salud es una entidad social cuya misión es,

contribuir a un desarrollo humano justo incluyente y sustentable, mediante la promoción de la salud como objetivo social compartido y el acceso universal a servicios integrales y de alta calidad que satisfagan las necesidades y respondan a las expectativas de la población, al tiempo que ofrecen oportunidades de avance profesional a los prestadores, en el marco de un financiamiento equitativo, un uso honesto, transparente y eficiente de los recursos y una amplia participación ciudadana”.

La misión de los SSN debe ser congruente con la federación, sin embargo a pesar que se menciona un desarrollo humano incluyente no se encuentra incluida una perspectiva de género dentro de esta, lo que no puede traducirse en políticas en salud, atención médica y ambiente laboral con perspectiva de género.

El hecho de que en los SSN, haya más mujeres contratadas, no significa que se tenga establecida una perspectiva de género, definida esta como una herramienta conceptual que busca mostrar que las diferencias entre mujeres y hombres se dan, más que por su determinación biológica, por las diferencias culturales asignadas a los seres humanos.

 

Referencias.

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  2. García G. ABC de Género en la Administración Pública. Instituto Nacional de las  Mujeres INMujeres. Segunda edición: noviembre de 2007 ISBN: 978-968-5552-99-8.
  3. Romero A. González I.  Maya A., y cols. Economía Para La Pobreza: Violencia Económica Con Perspectiva De Género. Memoria X Coloquio Nacional de la Red de Estudios de Género del Pacífico Mexicano Equidad de Género y I Encuentro de Género y Estudios Culturales de la UAN, nov 2012.
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  5. Consejo Nacional de Evaluación para la Educación Superior A.C. http://www.ceneval.edu.mx/ceneval-web/content.do?page=1691
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  12. De Garay, S. A.. La Educación superior en los próximos años. México Social. Año 1 No 22, mayo, 14-17. 2012
  13. Secretaria de educación pública. http://sep.gob.mx
  14. Cortés N, Riande G. Diagnóstico del clima organizacional. Hospital “Dr. Luis F. Nachón”. Xalapa, Ver., 2009. Tesis que para obtener el grado de: Maestra en Salud Pública. Área disciplinar: Administración en servicios de salud Xalapa, Ver., a 24 de septiembre de 2009
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